Mis Relatos

¿Sabes que cuando te resfrías tu alma llora?

Transito por el dolor, lo siento, pesa el cuerpo. Me he resfriado.

Parece como si una tonelada de sentimientos se agolpara de pronto en el corazón. Me convierto en emoción, las lágrimas las bebo. ¿Para qué ocultar el llanto?

¡Es preciso caminar por el dolor, siempre guarda un regalo!

Resultat d'imatges de resfriado

Es preciso mirarlo de frente, observar el cuerpo y su lenguaje, entender qué quiere. Sin ofrecer resistencias al dolor… El dolor se respira hasta que no duele…

El dolor nos libera de cualquier impacto que tengamos en la vida. El dolor, que no el sufrimiento. Sufrir supone quedarnos en una emoción secundaria en base a un suceso pasado, negando la evidencia, llenando nuestra memoria de narrativas que sustenten ese sufrimiento. Eso si es hacernos daño y no vale para nada. El sufrimiento esclaviza y puede ser adictivo, jamás libera.

Cuando uno siente dolor, ha de abrir los ojos, mirar qué sucede y qué necesita para cubrirse de nuevo con el manto del amor, calmar esa sed, o llenarse de aceptación ante la vida. Y es preciso atender el dolor, porque de otra forma eternizamos el sufrimiento y en la vida no hay tiempo para perderlo.

El sufrimiento si es una pérdida de tiempo, lo único que uno gana es quedarse en su zona de confort sin buscar remedio. Supone aceptar lo mal que uno se siente ante una situación que es nuestra responsabilidad y paralizarse. Por el miedo. Y uno se vuelve trágico y víctima encadenado a esas emociones que aparentemente está causando lo exterior.

A decir verdad, uno mismo es el único responsable de poner límite al sufrimiento. El dolor es inevitable, cierto, y ya viene a nosotros antes de que el sufrimiento pueda manejar nuestra vida.

Por eso el dolor es una brújula perfecta, luz para el camino. ¿Cómo puede cambiar la vida si atendemos al dolor y actuamos para agradecer su aporte?

Lo mucho que nos ayudó a entender la vida, a liberarnos, a elegir qué decisión tomar ante la vida. Sin el dolor seríamos seres autómatas y tampoco daríamos sentido a lo bello y profundo de la vida. El dolor es positivo, sirve para algo, está aquí para hacerte despertar, para que veas todo el potencial que eres… Y tu capacidad de evolución. El dolor puede ser un agente del cambio, a la vez que nos ayuda a crecer.

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Hoy camino con el dolor, abriéndome a sentirlo, permitir que se derrame. Acepto la realidad que duele. Entonces soy tan humana que me asombro. ¡No soy de hierro! Soy humana, tan real como las flores. Puedo ver el dolor de frente y decirle:” Me rindo ante ti, dolor, cuánto me enseñas. Te dejo que llegues, te respiro, te entiendo. “

Vaya, pero si por unos momentos creí que podía ser un robot, sistemático, trabajar, aceptarlo todo, continuar. Pero la realidad es que uno, humanamente hace lo que puede. Y reconozco cuáles son los límites. Uno ha de aprender a poner límites y alejarse de lo que nos hiere. Crecer en lo que nos permita amor, confianza, desarrollo. ¡Porque para eso venimos!

Cada uno de nosotros tenemos límites. Lo podemos sentir con la emoción: hasta aquí si, hasta aquí no. Esto si puedo permitirlo, esto no. Y es preciso y urgente escuchar estos límites que nos indican la brújula de nuestras emociones.

Es necesario establecer límites a lo que nos hace daño, de otra forma, podemos llenarnos de dolor. ¿Y qué nos dirá el dolor? ¡Despierta, eres humana, acéptate, respétate por encima de todas las cosas, acepta la vida, acepta el cambio, esa época terminó!

El dolor es necesario para el despertar. Incluso, un dolor en el dedo gordo del pie, nos indica algo; es un dolor físico, pero jamás deja estar conectado con el alma. El alma nos habla con el dolor. Y hay un momento clave en la ola del dolor, en el que el alma puede ascender, aumentar su consciencia, ver desde arriba. Por ello, el dolor nos ayuda a liberarnos y a evolucionar.

¿Y si nos aliamos con  el dolor, agradeciéndole lo mucho que nos muestra la vida? (Las emociones primarias, esas que nos tocan en base a una realidad que percibimos en un momento, ese dolor es productivo si le podemos dar forma. Es el dolor basado en lo que percibes hoy y que te habla de un cambio. Ese es el dolor positivo e irremediable.)

Lo que no es positivo y si tiene remedio son las emociones secundarias. Quedarnos enganchados a una emoción vieja, victimizarnos. Esto si que es una elección. Y vivir con esa actitud no nos ayuda.

Lo importante es comprender la misión del dolor. Permitirle expresarse. Ocultar el dolor es posponer unas lágrimas que desean salir, inventarnos otra realidad, escondernos, no ser lo que sentimos en este momento.

Nosotros no somos el dolor, ni si quiera la emoción. Ellos son brújulas que nos hablan de cuál es el siguiente paso en nuestra vida, o de que nuestra vida ya cambión, que alguien se fue, que un evento inesperado nos visitó. En definitiva, el dolor es un aliado que nos trae nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo en el cambio. ¡Nos permite crecer, mirarnos fijamente!

¿Sabías que cuando uno se resfría profundamente, el alma está llorando? Hay algo que tu alma está diciendo, se limpia con el resfriado, le invade la emoción y puede sentirse en todo el cuerpo. Es importante escuchar los síntomas.

Que por cada una de estas lágrimas nazca una flor. Que el dolor sea una puerta al crecimiento y al despertar. Que por cada una de ellas pueda abrazar a un ser humano y comprender más profundamente el dolor de la humanidad. Que por cada lágrima sentida el alma se libere. Que por cada lágrima en el suelo, crezca un nuevo árbol y que sus frutos sean amor y la alegría de estar vivos.

Amor para la humanidad.

Devi Rodríguez.

 

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