Mis Relatos

Hacer lo que amas mejora tu salud

Cuando estás concentrado en lo que amas, cuando haces lo que amas, cuando sigues un latido, aunque no sabes a donde te lleva, pero lo sigues y sigues tu instinto, tu alma, tu todo…

De qué manera el tiempo se esfuma… Y pareces ser una parte del Universo que no sabe de tiempo, de mareas, de nada…
Porque solo existe el momento en el que amas lo que haces y haces lo que amas…

Es ese punto álgido en el que desapareces pero eres pura presencia.

Como si te fueras, no se sabe a donde y te supiera más que nunca este momento, este encuentro, este todo y este nada que surge de lo más profundo de ti…

Hay un latido profundo dentro de todos nosotros, una voz que nos habla, que nos anima a hacer una u otra cosa. Hay un color dentro de eso que está detrás de tu apariencia, detrás de tu piel. ¿Quién eres detrás de tu piel, de qué color te dibujas, de qué color me dibujo, quién soy detrás de mi piel?

Y detrás de la piel lo que hay tiene un valor incalculable, colores infinitos, de forma in-nombrable, porque no se puede describir, no se puede decir, la palabra no alcanza a concretar tal belleza.

Y esa voz que está dentro, con todo su color, un día empieza a moverse. Y comienza a indicarte, a través de sensaciones corporales lo que le gusta, lo que no le gusta lo que le apetece y lo que aborrece.

Y si uno la escucha llega un día en que esa voz nos contiene, te contiene de pronto, te toma, te apasiona, te agarra, te besa, te sostiene. Y ya no te deja ir, porque es tanta la pasión, que aunque uno no sepa a donde le lleva, uno se arrastra por esa voz…

¡Esa es la voz de nuestra alma! El hermoso tesoro que nos ha sido dado para conocer el mundo…

Ese mundo, que aunque parezca externo, es el que está dentro…

Ese que tiene los colores de la primavera y a veces se torna oscuro, cálido, dorado y frío…Porque todas las estaciones atravesamos, nos hicieron así, la vida lo sabe.

Hay una melodía secreta en ello. Esa melodía que te hace único, en el Planeta, en tu familia. Y una melodía que te acerca a todos, porque todos tenemos melodías…

Y hay dos formas de vivir: con melodía, danzando su compás o sin ella. Y cuando uno vive sin ella se vuelve mustio y cualquier desafío le parece imposible. Uno prioriza entonces al otro que a la propia música y comienza a perderse, a enmudecerse, a morirse con su propia vida…

Lo que danza en ti más allá de la piel, eso que no está escrito, eso que parece que no se ve, es capaz de movilizar a los corazones del planeta y ayudarnos a todos a amarnos más.

Eso que está ahí, esa divina herramienta que te contiene, eso es un milagro. ¡Estás hecho de esa milagro, qué se yo, esa poesía, melodía, color, música…!

Y esa parte de ti identifica lo que amas, tus pasiones, lo que te hace inmensamente feliz. Y ello quiere hacer algo, convertirse en algo, un ser humano mejor. Sin duda, evolucionar (por eso estás aquí leyendo esto)

Y cuando uno escucha esa voz uno encuentra algo exquisito, una experiencia sublime que solo se vive dentro de uno mismo. Y uno comienza convertirse en esa música, se torna de esos colores y va creciendo lentamente con el tiempo, más libre, más entero y más humano.

Y para ello hace falta sobreponerse a los límites de la razón, comenzar a creer en lo que uno siente. Desmantelar las creencias de lo que somos, para comenzar a escuhar la danza que hay en nosotros… Porque actuando siempre bajo lo que creo que soy, más que ayudarme, me somete. Y hemos venido aquí para ser libres.

El camino es más sencillo de lo que parece. Solo necesitamos escuchar esa danza y seguirla, priorizarla ante cualquier música, atrevernos a ponernos una falda corta y a danzar esa música, conocer nuestros colores escondidos, descubrirnos.

Este viaje no termina nunca y sólo está a un palmo de tu cuello, a la zona izquierda y es de color rojo. Ese que late fuertemente diciéndote que aún estás vivo y puedes creer en el. El que canta para ti, el que te ama siempre. Ese que nunca te deja.

Tu corazón.

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