Mis Relatos

La madre y la vida

 

Yo nací de golpe a través de tu cuerpo, fuiste abriéndote

como abriendo paso a mis mañanas, a mis noches

cogíamos el impulso del aire, resistiéndonos al futuro

porque en el fondo, queríamos permanecer siempre

unidas con el cordón de oro que me unió a tu vida

antes, mucho antes de caminar con mis pies.

 

Quizás porque tus senos sabían a magnolias,

y en las manos siempre traías gardenias para darme.

Porque procurabas el alimento de mi día a día

y  como nadie bajo nuestro sol te entregabas…

 

Quizá porque en tus ojos conocí el amor más puro

por tu sacrificio, por tu fuerza, por tu inocencia

por las lágrimas que en mi nombre derramaste

por tu lucha constante, porque siempre saliste adelante…

 

Quizá porque antes de nacer ya creíste en mi,

como si tu fuerza al parirme fuera alumbrando a una estrella

Y fueron tus manos las primeras que acariciaron mi cuerpo

al tiempo en que tu corazón me refugiaba en las tormentas,

preparándome para el vuelo de golondrinas y tulipanes

por amarme tanto, por confiar en mi estrella…

 

Quizás porque tus brazos siempre estaban preparados para el abrazo

porque cualquier hora era apropiada para visitarte

quizá porque me esperabas con flores y tus labios eran las rosas

que se posaban agitándose en mis mejillas.

 

¿Cómo pensabas más en mi y menos en ti

por tejerme un nido de oro y guirnaldas rosadas…?

¿De dónde viene y a dónde va el amor de una madre?

 

A veces sueño con que miras mi vida y sonríes…

Sonríes de verme, sonríes de alegría, de ver como sigo adelante…

 

A veces sueño que eres medio trozo de mi corazón

y es este el latido que me impulsa a seguir viviendo,

como si te llevara inevitablemente tan adentro

que no me quede más remedio que amarte

tomando con más fuerza y pasión mi propia vida…

 

Quizá porque tus senos eran dos esmeraldas perfectas en mi boca

y tu me amamantabas con tanto amor

como queriendo entregarme toda tu belleza

todo lo que aprendiste, toda tu vida, tu misterio

tus tesoros, tus secretos, tu lágrima, tus anhelos

y tu vida en el corazón, mi vida entera en el beso.

 

Por el amor,

Yo tan solo quisiera ser la luz que un día comenzaste a sembrar…

Y que este amor, se devuelva al mundo multiplicado

y en tu memoria,

hacer algo bueno con mi propia vida.

 

En memoria de una de mis creadoras: Sandra María Agustina.

Con amor, tu hija.

 

 

 

 

 

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