Mis Relatos

Estoy menstruando

 

Estoy menstruando. Puedo sentir cómo se va desmoronando el endometrio, dentro de mi, como el útero danza al compás del corazón de la tierra, y van cayendo con el color de las frambuesas una a una las gotas de sangre.

La sangre que nació de mi corazón, esa que contiene el ADN de todo el planeta, esa que sigue el camino de la gravedad sin importar si deja su huella en el pantalón o en la sábana…

¡Pura naturaleza! Vuelvo a mis raíces, a mis orígenes y puedo sentir a todas las mujeres del planeta, empezando por mi madre.

Aquella mujer que me bañaba con su sangre para que yo creciera, esa que fueron las primeras sábanas que dieron cobijo a mi desnudes cuando solo era un embrión cargado de vida…

Puedo ver también el dolor, esos úteros olvidados, despreciados. Puedo ver el dolor de la mujer al ser despreciada por su propia naturaleza. Un rechazo, un tabú.

Me subo al avión y comienzo a menstruar en el momento menos esperado… me levanto, le pido a la azafata una compresa. Llama a la tripulación femenina y me la alcanzan, me dan la compresa a escondidas, para que nadie sepa el secreto, para que siga el secreto oculto, que nadie conozca mi intimidad ni nuestra fuerza de mujer y condición. ¡Ni que fuera una vergüenza!

Y cada día me encuentro mensajes subliminales que encierran un tabú ancestral, la cara oculta de las mujeres… esas lágrimas que alguna vez todas derramamos en el silencio.

¿Cuándo terminará esta batalla?

¡Hemos sido desterradas de nuestra belleza natural para disfrazarnos con maquillaje que tape el dolor y el ciclo natural de la vida!

¿A dónde queremos ir si todas seremos polvo en la Tierra?

El estómago, las caderas, los pechos, cada curva se llena de agua estos días y me siento hinchada como si de golpe fuera a parir el planeta.

Necesito apoyo, dulzura, comprensión pero enciendo la televisión y aparece un anuncio de compresas con otro mensaje subliminal que lo hace difícil…

Quieren hacernos creer que la menstruación es un castigo. ¿Una enfermedad?

Queridos publicistas de las compresas, ni estoy mala ni tengo la gripe. Sólo tengo antojo de mimos, quiero estar recostada un tiempo, tener silencio… Pero vuestros mensajes no nos ayudan para nada.

A la vez que derramo mi sangre, la tierra hace su trabajo, la tierra me ama, siento el dolor y aprendo a vivirlo, a sentirlo… hoy no lucho contra el.

Es el ciclo natural de la vida. Veo la posibilidad de besar la tierra con cada gota de sangre… mujeres, devolver a la tierra nuestro amor en el hijo…

Esa sangre que hoy derramamos, serán las primeras sábanas que acaricien la desnudez de nuestros hijos…

Sagradas y puras… Pura la sangre, frambuesas que caen en forma de lirios…

Pero ya no tenemos tiempo de luchar contra conrriente…

Somos sensibles, creadoras de vida, amorosas y en el vientre tenemos la fuerza que pare los milagros de la conciencia y del vivir…

Amor.

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