Mis Relatos

“Cuando alguien acaricia tu alma”

A lo largo de nuestra vida, atravesamos diferentes etapas, nos llenamos de encuentros y desencuentros que van dando color a nuestra vida.

Hay personas que nos gustan más y otras con las que sentimos menos afinidad. Pero hay algunas que pueden acariciar el alma. Esas personas a las que puedes hablar mirando a sus ojos, esas relaciones que van más allá de lo físico. Ese enamoramiento fulminante, que te deja con el corazón acelerado, los pelos de gallina, las manos sudorosas, las pupilas dilatadas para tomar la belleza del momento.

Hay un aspecto biológico en estos encuentros, obvio, el cuerpo como brújula de caminos y núcleo de información, reconoce estos encuentros desde el primer momento. El cuerpo reacciona, la sangre se conecta con el corazón a un nivel más profundo, tomamos consciencia de lo que somos, nos volvemos presencia.

Cuando nos acarician el alma, nada hay más importante que esto. Los relojes paran, el mundo termina, y nos quedamos, cuatro ojos coloreando la noche y el día, como si fuéramos infinitos.

Estos encuentros son profundamente transformadores y liberadores para el espíritu. Nos llenan de creatividad, fuerza, amor, valentía. Al conectar con el otro a un nivel muy profundo somos capaces de desnudarnos y quedamos enteros: con toda nuestra luz y toda nuestra sombra.

Cuando alguien puede desnudarnos de este modo, puede ser complicada la convivencia. Porque ello supone un reto sin fin. Vernos, desnudos, viendo toda nuestra grandeza y pequeñez a la vez, viendo lo que nos queda por recorrer, nuestras proyecciones y todos nuestros miedos…

En ese momento, al acariciar el alma en un encuentro, todo se transforma… Los ojos se transforman, se encienden con el brillo del sol y uno pareciera guardar un pedazo de luna bajo el vientre. Todo, todo, todo se ilumina. Incluso las sombras más recóndidas salen para ser vistas… Incluso lo que no veías sale para que le des su lugar, le pongas un nombre…

Cuando alguien acaricia tu alma es algo que queda para siempre… Quizá esa persona ya no esté en tu vida, pero queda contigo, en tu corazón, por siempre.

Después de todo, el trabajo profundo de desnudarnos, vernos, sanarnos… No podríamos hacerlo solos…Por eso, acariciarnos el alma es un bálsamo para la Consciencia de la Humanidad.

Si deseas que un alma venga y te acaricie… Cierra los ojos, respira, y en silencio, pídele que llegue a tu vida CON TODO TU CORAZÓN.

Devi Rodríguez.

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