Monthly Archives: May 2017

Mis Relatos

Estoy menstruando

 

Estoy menstruando. Puedo sentir cómo se va desmoronando el endometrio, dentro de mi, como el útero danza al compás del corazón de la tierra, y van cayendo con el color de las frambuesas una a una las gotas de sangre.

La sangre que nació de mi corazón, esa que contiene el ADN de todo el planeta, esa que sigue el camino de la gravedad sin importar si deja su huella en el pantalón o en la sábana…

¡Pura naturaleza! Vuelvo a mis raíces, a mis orígenes y puedo sentir a todas las mujeres del planeta, empezando por mi madre.

Aquella mujer que me bañaba con su sangre para que yo creciera, esa que fueron las primeras sábanas que dieron cobijo a mi desnudes cuando solo era un embrión cargado de vida…

Puedo ver también el dolor, esos úteros olvidados, despreciados. Puedo ver el dolor de la mujer al ser despreciada por su propia naturaleza. Un rechazo, un tabú.

Me subo al avión y comienzo a menstruar en el momento menos esperado… me levanto, le pido a la azafata una compresa. Llama a la tripulación femenina y me la alcanzan, me dan la compresa a escondidas, para que nadie sepa el secreto, para que siga el secreto oculto, que nadie conozca mi intimidad ni nuestra fuerza de mujer y condición. ¡Ni que fuera una vergüenza!

Y cada día me encuentro mensajes subliminales que encierran un tabú ancestral, la cara oculta de las mujeres… esas lágrimas que alguna vez todas derramamos en el silencio.

¿Cuándo terminará esta batalla?

¡Hemos sido desterradas de nuestra belleza natural para disfrazarnos con maquillaje que tape el dolor y el ciclo natural de la vida!

¿A dónde queremos ir si todas seremos polvo en la Tierra?

El estómago, las caderas, los pechos, cada curva se llena de agua estos días y me siento hinchada como si de golpe fuera a parir el planeta.

Necesito apoyo, dulzura, comprensión pero enciendo la televisión y aparece un anuncio de compresas con otro mensaje subliminal que lo hace difícil…

Quieren hacernos creer que la menstruación es un castigo. ¿Una enfermedad?

Queridos publicistas de las compresas, ni estoy mala ni tengo la gripe. Sólo tengo antojo de mimos, quiero estar recostada un tiempo, tener silencio… Pero vuestros mensajes no nos ayudan para nada.

A la vez que derramo mi sangre, la tierra hace su trabajo, la tierra me ama, siento el dolor y aprendo a vivirlo, a sentirlo… hoy no lucho contra el.

Es el ciclo natural de la vida. Veo la posibilidad de besar la tierra con cada gota de sangre… mujeres, devolver a la tierra nuestro amor en el hijo…

Esa sangre que hoy derramamos, serán las primeras sábanas que acaricien la desnudez de nuestros hijos…

Sagradas y puras… Pura la sangre, frambuesas que caen en forma de lirios…

Pero ya no tenemos tiempo de luchar contra conrriente…

Somos sensibles, creadoras de vida, amorosas y en el vientre tenemos la fuerza que pare los milagros de la conciencia y del vivir…

Amor.

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La vejez es un estado mental

La mayoría de las personas son “antigüedades psicológicas”; jamás cambian y, año tras año, continúan siempre igual. Todas tienen idiosincrasias autolimitativas, pero éstas no fueron colocadas en tu naturaleza por Dios sino creadas por ti mismo. Debes cambiar esas idiosincrasias, teniendo presente que tales hábitos peculiares de tu naturaleza no son más que manifestaciones de tus propios pensamientos.

Si consideras que tu carácter no es como debería ser, recuerda que fuiste tú mismo —y no otra persona— quién lo modeló. Indudablemente recibió influencias externas, pero la aceptación interna constituye el factor determinante. Si todos afirman que Juan es un mal chico, y Juan acepta ese juicio, posiblemente no hará el esfuerzo de mejorar, sino que adoptará ese pensamiento negativo. Pero si se niega a aceptarlo él podrá ser diferente.

Nunca se debe perder la esperanza de mejorar. Una persona es vieja sólo cuando rehúsa esforzarse por cambiar. Ese estancamiento es la única “vejez” que yo reconozco. Cuando alguien dice una y otra vez: _*”No puedo cambiar; ésa es mi manera de ser”*_, no me resta más que decirle: “Muy bien, continúe de esa manera, ya que ha decidido ser así.”

Trata de ser más flexible, como un niño. Sin embargo, incluso algunos niños se hayan envejecidos desde temprana edad, porque carecen del debido entrenamiento y no se les ha proporcionado el incentivo adecuado para cambiar las tendencias de vidas pasadas; su arcilla mental ya fue cocida en el horno, y crecen con las mismas inclinaciones que tenían en la infancia.

Por otro lado, existen ancianos con quienes he hablado tan sólo una vez y que han logrado transformar y mejorar sus vidas. Dios no hace distinciones de edad, porque el alma es eternamente joven. Quienes están siempre dispuestos a perfeccionarse se vuelven inocentes como niño. Así son los grandes maestros.

*Paramahansa Yogananda*
(El Viaje a la Iluminación)

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Hay personas que se quedan para siempre y otras fugaces…

Todo cambia cuando sientes por qué está una persona en tu vida…

Algo cambia interiormente, porque entonces puedes ver a esa persona desde tu observador interno, no como algo externo a ti, sino como un espejo que te invita a subir más peldaños al encuentro contigo mismo.

Hay personas con lazos que son para siempre, como la familia. A veces a muchos familiares no los conocemos, ni los hemos visto, pero si hay algo invisible que nos conecta con todos los seres humanos, podemos imaginarnos la fuerza de la sangre y la genética navegando en otros cuerpos humanos que llevan una impronta, unas memorias, un recorrido, un lazo de sangre… Y eso es la familia, tejiendo lazos invisibles por todo el mundo…

Y cuando caminamos, en esta vida aparecen las personas perfectas para nuestro despertar: amistades, parejas, conocidos, o una persona que con un simple comentario te lleva a las más profundas respuestas de tu corazón. A veces un simple gesto de alguien, un comentario, una caricia, puede cambiarnos la vida.

Porque vamos dejando huellas perdurables… huellas que narran lo que vivimos, lo que pasamos y lo que estamos sintiendo y siendo ahora… ¡En este instante cargado de poesía, al mismo que es narrado, desaparece…!

Y hay personas que se van de nuestra vida también, que deciden seguir su camino, porque hubo algo que no entendieron de nosotros, porque no nos entendimos, o porque simplemente nuestra historia terminó… No tendría sentido perdurar algo que no lo tiene.

Tiene sentido una relación en la que está nuestra conciencia haciéndonos despertar, a veces, las más profundas heridas para ser vistas, sanadas, amadas, liberadas… ¡Esta es la oportunidad de relacionarnos…!

Pero para que en las relaciones suceda la transformación, hace falta honestidad. Relacionarnos desde lo que somos, desde lo que sentimos, desde nosotros. Una relación basada en nuestra personalidad, en lo que parecemos ser, tan sólo es maquillaje, lo que dificulta una transformación real o la ralentiza…

Y qué bueno si pudiéramos abrirnos el pecho…Empezar a ver que el otro no nos genera sufrimiento, que nosotros podemos parar lo que nos duele y que todo lo que sucede está dentro…

Cuando descubrí que llegaste a mi vida para estar sólo un tiempo, que tan sólo venías a darme la mano para tomar más fuerza, que habías venido como caído del cielo para mirarme en tus rasgados ojos, algo sucedió en mi. Me llené de tristeza. Porque en mi expectativa, en mi cuento y metáfora, oh, ¡Estabas para siempre!

Pero aquello sólo eran novelas, cuentos de mi memoria, algo que aprendí y un anhelo profundo del alma que ni yo misma entiendo. Deseé profundamente que estuvieras para siempre… Me era indispensable pensar que el nectar de tus ojos algún día tendría fin. ¡Porque juntos coloreamos la existencia y danzamos como dioses! ¿Cómo puedes ser infinito? ¿Cómo puede llegar al fin nuestra historia?

Si. Puedo ver en tus ojos el fin de la novela. Ni soy lo que amas ni eres lo que busco. Quizá por eso sea una historia de amor fugaz, fugaz, fugaz, ¡Cómo las estrellas!

Y al mismo tiempo en que descubro que te irás algún día, empiezo a descubrir el regalo que me dio la vida al ponerte frente a mi para que yo misma me viera y descubriera aquellas partes que sin ti, no sé si algún día hubiera descubierto.

Fuiste despegando uno a uno mis miedos, los arrancaste de golpe buscándome el corazón. Me buscabas sin saber mi nombre, adorándome, porque era la forma de encontrar alguna parte perdida de ti.

Y una vez encontremos esa parte que ya empezamos a ver, la historia termina. Y puedo ver cómo el telón comienza a bajarse cuando se opone poco a poco nuestro sol…

Contengo todo el amor en mi corazón, y siempre te amaré como a las estrellas fugaces. Esas que dejan un recuerdo en la memoria imborrable pero que nadie puede detener su ruta.

Y esta es mi forma de amarte, sabiendo que no eres para siempre, que no me perteneces y que eres una figura perfecta del Universo para ir a mi encuentro.

Habrá personas que se queden para siempre, que estén aquí, que sirvan de apoyo para el camino del espíritu, pero sin duda, otras tan sólo serán en un instante, un minuto, dos horas, un año, dos, 4 meses… Y cada una de ellas son peldaños de consciencia, amándonos, abrazándonos, recordándonos quienes somos, invitándonos entre todos a despertar.

Amor para todos.

Devi R.

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Carta de Nacho Vidal a su hija

Querida hija:

Te escribo esta carta para que sepas, de mi puño y letra, lo que siento y lo que pienso sobre ti, Violeta. Recuerdo perfectamente el día en que naciste: estábamos en casa de mi gran amigo Miguel Bosé, pasando unos días con tu madre, y de repente quisiste salir.

Eras ochomesina, por lo que resultaba bastante peligroso (al parecer, es mucho más delicado que nacer sietemesina).
Al nacer, te tuvimos en una incubadora, y mamá no paraba de llorar porque no podía tocarte. Al final, por fortuna, todo salió muy bien y creciste normal, como cualquier niña. O como cualquier niño, pues por aquel entonces todos pensamos que habíamos tenido un niño y te llamábamos Nacho, como yo.

Con el tiempo nos dimos cuenta de que eras una persona muy fina, muy sensible; corrías diferente a los niños, hablabas diferente, te gustaban las cosas diferentes a las que hacían los niños. No te gustaban las pelotas, sino las muñecas; no te gustaban las zapatillas, sino los tacones; no te gustaban los pantalones, sino las faldas.

Por aquel entonces, llegué a pensar que tenía un niño y que posiblemente sería homosexual, pero nunca se me cruzó por la cabeza que podías ser una niña.
Pasaron los años y, un día, tu mamá y tú visteis un documental en la televisión en el que salía una niña transexual. Cuando terminó, le dijiste a tu madre que eso era lo mismo que te pasaba a ti.

Ella te preguntó qué querías decir con eso, y tú respondiste que lo mismo que le pasaba a esa niña de la televisión era lo que te sucedía a ti. Que eras una niña que había nacido con el cuerpo de un niño. Ahí saltaron todas las alarmas; tu madre me llamó, me dijo que tú querías hablar conmigo, y tú me dijiste que no querías vestirte más como un niño, porque eras una niña.

Tenías solo 6 años.En ese momento me di un tortazo de realidad y entendí lo que estaba pasando. Automáticamente, te dije que al otro día iríamos a comprar toda la ropa que quisieras, para cambiar tu armario de niño a niña. Con mucho miedo, claro, porque vivimos en una sociedad que no tolera, que no respeta ni empatiza; una sociedad que no entiende esta situación… y yo, con ese miedo a que te pudiera pasar algo, a que te hicieran daño, a que lo pudieras pasar mal.

Tiramos para adelante con todo esto, aunque tu madre sufrió mucho por haberte hecho vestir de niño todos esos años. El primer año, todo el mundo pensaba que ya se te pasaría, pero ya cuando tenías 7 u 8, recuerdo estar cogido de la mano contigo, andando por la calle, y de repente me hablaste; entonces sentí una energía que recorría todo mi brazo y llegaba a mi corazón, a mi cabeza y a mi alma, y me dije… ¡tengo una hija!, ¡tengo una hija! Y ahí me di cuenta de que eras una niña. De que lo eres.

Desgraciadamente, la gente no es correcta con estas cosas, y no te creas que va a ser fácil para ti. Pero en esta vida nadie lo tiene fácil: siempre van a hablar mal de ti, pero lo único que te tiene que importar es la gente que te quiere, la que te rodea.

No puedes esperar que todo el mundo te acepte; tú tampoco aceptas a todo el mundo. Infortunadamente, vivimos en una sociedad que no acepta diferencias: todo lo que se salga de la norma es malo o está endiablado o es feo o es obsceno.
Le guste a quien le guste, o no le guste a quien no le guste, existes.

Has nacido. Eres. Y vas a ser siempre lo que eres: una niña. No vamos a luchar por absolutamente nada porque en la vida no hay que luchar, hay que ser feliz. No hay que luchar contra la gente que no te respeta; por el contrario, tienes que acercarte a la gente que te quiere. A la gente que no te respeta simplemente hay que apartarla, hija mía. En la vida, la gente dice que hay que luchar, y yo creo que no: en la vida hay que ser feliz y tienes que hacer todo lo que te haga feliz. Apartarse de lo malo y acercarse a lo bueno.

Con esto quiero decirte que siempre voy a estar a tu lado, que todos vamos a estar a tu lado, y que vamos a ser felices en esta situación que Dios nos ha dado, y que para mí es una bendición. Tenerte es una bendición. Eres un ángel caído del cielo para nosotros, eres un ser único: muy cariñosa, inteligente, noble… y con eso es con lo que se debería quedar la gente. No quiero hacer las cosas pensando que eres tal o eres cual; quiero hacer las cosas pensando en que eres mi hija y, como tal, quiero lo mejor para ti.

Nunca me va a condicionar la gente, ni lo que piensen. Porque imagínate… yo, quien soy, ¡qué me va a importar lo que diga la gente! Vivimos demasiado ocupados en lo que dirán y no en lo que nosotros decimos. Así que gracias por haber nacido, gracias por darme lo que me estás dando, y quiero que sepas que hasta muerto siempre estaré a tu lado.
Te quiero mucho, hija.
Nacho Vidal.

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Un Viaje al Corazón en“El Encuentro” con Devi Rodriguez 12/05/17

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Meditación Luna 10 Mayo

Esta es la luna de Buda, la madre embarazada.  El mar sus aguas… meditamos en el útero materno, se agitaron los corazones…

¡Volvimos a nacer!

Queremos dar las GRACIAS a todas las personas que nos acompañaron a meditar.

Ha sido una noche mágica para renacer bajo la Luna llena…

Próximamente les informamos de las meditaciones que haremos en la naturaleza. Si quieres organizar una meditación en tu lugar, podemos facilitarla.

Deseando que nuestras vidas se llenen de paz.

Meditación Luna 10 Mayo

 

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Carta de Einstein a su hija sobre el amor

Albert Einsten nunca conoció a su hija Lieserl, quien fue concebida con Mileva Maric, una de las compañeras de estudio del científico en aquella época (1900) y fuera del matrimonio.

La carta fue escrita para su hija Lieserl:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc² aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.

Tu padre

Albert Einstein

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La vida es un girasol gigante

 

Fue así, o al menos, así me gusta narrarlo. Después de todo hay cuentos que siempre perduran en nuestras memorias, porque el deseo de ser infinito va implícito con el ser humano.

Solo en nuestra ilusión somos seres finitos. Cualquiera de nuestros gestos puede hacernos infinitos. Una ayuda a un desconocido puede cambiar su vida, su instante…

Y somos instantes,momentos,galaxias, movimiento, memorias que guardamos…

Yo crecí rodeada de lava, volcanes, tunos,la teta de mi madre. En una tierra árida, seca, en la que cultivar era toda una valentía y milagro… crecí con los pies descalzos mientras mi padre decoraba el jardín con girasoles gigantes.

El limonero se llenaba de vida cuando pasaban los años… y los mangos,cargados de hebras que quedaban entre los dientes, estaban dotados de un dulzor inolvidable.

El sol caía como plomo sobre el lapilli que rodeaba la casa. Pero mis pies seguían descalzos. Y cuando llovía y azotaba el húmedo Alisio en mi rostro,mis pies permanecían descalzos.

Crecí en el Volcán de Tahiche, donde aprendí a enfrentar su silencio y su misterio y a asombrarme ante la flor que nacía entre las ranuras que quedaban en los mantos de lava…

Mis hermanos no pudieron nacer, aunque mis padres querían darme un hermano. Ellos no nacieron, se quedaron en el túnel. Y aunque no les vi los rostro, muy en el alma, los amo.

Crecí entre perros. Crecí al cuidado de una boxer entrañable (a mi lado) que me protegía y en horario de tarde jugaba al escondite.

Crecí a los pies de un àrbol que se cargaba de flores rojas… Un árbol que a la vez que crecían mis brazos, parecían estirarse más y más sus ramas.

Crecí en el entorno perfecto para enseñarme, hacerme preguntas sobre el amor, la familia,la vida…

Dibujaba a fin de encontrarme… Por eso descubrí un día que el sentido de todo era volver de regreso a ese girasol gigante que crece dentro, dentro de uno. Ese latido profundo que nos ama y sostine…

El camino al corazón, ese que nos salva de todo, ese que nos quiere.

Entonces entendí por qué mi padre quería plantar flores, llenar el jardín de belleza… Era una forma de acariciarme el alma, de hacerse inolvidable, presente, infinito… Y sobre todo llevarme a descubrir que el girasol gigante está dentro de mi. Que lleva tiempo para que crezca, que tiene sus necesidades y requiere cuidados, que puede doblarse ante el viento pero vuelve a tomar fuerza… y que después de abrirse ante la vida, deja caer sus semillas…

Y finalmente el girasol desprende sus hojas, cae hasta fundirse con el corazón de la madre tierra. Se vuelve ceniza, rio. Así como la vida… que luego renace.

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El poema de Mario Benedetti para lograr nuestros sueños

 

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras,

enterrar tus miedos,

liberar el lastre,

retomar el vuelo.

no te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros,

y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda,

y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma

aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

porque lo has querido y porque te quiero

porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron,

vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar un canto,

bajar la guardia y extender las manos

desplegar las alas

e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños

porque cada día es un comienzo nuevo,

porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

– Mario Benedetti

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